martes, 16 de junio de 2009

Tomando decisiones

Hay ocasiones en la vida en que tomar una decisión es muy difícil. Incluso teniendo todos los datos racionales que te impulsan a tomar una decisión acabas tomando otra completamente contraria a la que según los datos deberías tomar.

Claros ejemplos de esto se ven cuando vas a comprar un coche, o cuando vas a comprar ropa... existe un algo irracional que te impulsa a tomar la decisión contraria a la que racionalmente deberías tomar.

A mi me ha pasado. Lo malo de tomar una decisión de este estilo es que si luego las cosas no van bien existe cierto sentimiento de culpabilidad o de '¿y si... ?' Pero a toro pasado todo son cuernos. Hacer un análisis de una situación a posteriori no tiene valor y los '¿y si...?' menos todavía.

Hay que saber meter la pata de vez en cuando y ser conscientes de por qué se mete la pata. En mi caso la decisión que no tomé fue aceptar una oferta de trabajo. Muchos me dijeron que yo no encajaba ahí, que era poco dinero, y una serie de descalificativos en los que no entraré. Yo simplemente ví un riesgo alto de no hacer las cosas bien y no sólo quedar como un mal profesional sino hacer quedar mal a la gente que había apostado por mi. Amén de que tenía otras probabilidades que finalmente no se materializaron pero que pintaban mejor.

Moraleja: hagas lo que hagas, ten la conciencia tranquila.

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